Cómo debería ser la movilidad cuando el semáforo cambie a Amarillo
Trabajando en bicicleta

Cómo debería ser la movilidad cuando el semáforo cambie a Amarillo

Abogado Geovanny Cabrera

Invitado: Abogado Geovanny Cabrera

Al haber transcurrido ya más de dos meses de cuarentena, en este momento el debate se centra en que las ciudades deben prepararse para el cambio del semáforo rojo –en donde teníamos una movilidad bastante restringida- a un semáforo amarillo – en donde se permita mayor movilidad y menos restricciones-.

 

“La solución que sirva para todas las personas, no va a ser una sola, razón por la cual es indispensable antes de crear un plan de movilidad contar con datos certeros al respecto. “.

Cambio de semáforo Rojo a Amarillo

Al momento de que exista un cambio en el color del semáforo y este pase a amarillo, es de suponerse que las personas van a tener temor de transportarse como lo venían haciendo antes, cuando teníamos al transporte público completamente saturado en su hora pico –momento en el que se transportan mayoritariamente niños y jóvenes que van a sus estudios-, situación que nos obliga a replantearnos la forma de movilizarnos bajo las circunstancias que nos impone el COVID-19, sin que perdamos de vista que no todas las personas están en la capacidad económica de optar por las otras formas de transporte.

Por lo tanto se debe comenzar reconociendo que la solución que sirva para todas las personas, no va a ser una sola, razón por la cual es indispensable antes de crear un plan de movilidad contar con datos certeros al respecto. Para lo cual no solamente es necesario que la ciudadanía cumpla de manera estricta con todas las normas de higiene y seguridad, pesando en el bienestar colectivo; sino que además es preciso que los GADs utilizando la facultad normativa que les concede el COOTAD en su artículo 7, mediante sendas ordenanzas en donde se regule todas las normas de seguridad, no solo en lo que respecta a la movilidad, sino en el resto de aspectos que permitan la reanudación de actividades de manera segura.

Las ordenanzas como cuerpos normativos y de regulación

Dichas ordenanzas deben convertirse en verdaderos cuerpos normativos que regulen de manera integral la movilidad, pensando en todas las aristas que implica la movilización de las ciudades de gran tamaño, en donde se privilegie la movilidad no motorizada como un medio de transporte habitual y no solamente mientras dure esta pandemia. Mucho se ha hablado en estos días de que la transportación pública debe reducir su capacidad en al menos al 30% -situación que puede traer un nuevo problema, como es el contagio masivo en las paradas de autobús debido a la mayor aglomeración- por lo tanto, lo ideal sería optar por una movilidad no motorizada, misma que traería no solo beneficios de salud sino también con el medio ambiente.

Ciudad de Guayaquil

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La bicicleta como medio de transporte masivo.

Para lograr que sea la bicicleta un medio de transporte que se masifique, se debe pensar no solamente en una ciudad al alcance de todos, en donde, en un máximo de 15 minutos se pueda tener acceso a escuelas, colegios, farmacias, centros de salud, tiendas etc.; sino que además se debe plantear la posibilidad de exonerar o reducir impuestos en la adquisición de bicicletas y medios de transporte que no utilicen combustibles fósiles; a más de dar las respectivas facilidades para la fabricación e importación de dichos medios de transporte.

Trabajando en bicicleta

Pero el hecho de reducir el número de personas que van a poder utilizar el transporte público, nos lleva a otro gran problema y es que debemos comenzar a debatir qué va a pasar con el transporte público al momento que se vea reducido de manera considerable el número de usuarios; ante lo cual solo existen tres opciones: la primera es que el municipio subsidie el transporte público, pero para ello hay que tomar en consideración que los municipios se financian a través de las transferencias del Estado central y en los actuales momentos y dadas las circunstancias dichas transferencias se verán reducidas debido a la
grave crisis fiscal por la que atravesamos.

Una segunda opción sería trasladar el costo del subsidio a los usuarios, en consecuencia se deberán incrementar los pasajes, opción que tampoco resulta la más adecuada, puesto que no se le puede seguir trasladando el costo de esta crisis a una ciudadanía carente de recursos debido a la situación que estamos atravesando, a más que gran parte de ella se encuentra desempleada. Finalmente una tercera opción sería en pensar en municipalizar el transporte público, ya que si el monto a subsidiar es alto, habría que plantearse por qué subsidiar al privado y no al público? Esto debido a que le resultaría más rentable a los municipios operar de manera directa el servicio de transportación.

Esta crisis sanitaria nos da la oportunidad de crear una movilidad colectiva, democrática e inclusiva, que esté al alcance de todos, pero para ello es necesario dejar los intereses particulares y pensar en el bienestar colectivo. La nueva modalidad de transporte que nos impone la pandemia del COVID – 19, ya no va a ser pensada solamente en llegar a nuestro lugar de destino; sino que además esta movilidad debe ser pensada en garantizar la salud en los términos establecidos en el art. 32 de la Constitución de la República. Finalmente nada de lo dicho dará resultados, si nosotros como ciudadanos no tenemos empatía con el resto de las personas, siendo conscientes que mi indisciplina y falta de precaución puede poner en riesgo a mi entorno.

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